Contexto histórico, crítico y periodístico.


Pablo Simonetti a través de obras como La razón de los amantes, y La soberbia juventud se ha consolidado dentro y fuera del círculo literario como uno de los mejores exponentes del denominado “Nuevo Boom Literario”. Jorge Edwards, premio Cervantes 1999 y actual Premio Planeta, encargado de la presentación oficial de la novela La soberbia de la juventud, comentó “Esta novela tiene un gancho fuerte, que impide dejarla. La actualidad atmosférica entusiasta y el tejido sicológico  de sus personajes se desarrolla con dinamismo e interés”. Por otro lado, Roberto Ampuero se refiere “Una de las novelas que más me ha gustado y atrapado en los últimos años. Gocé su elegancia, su profundidad psicológica, la ambientación histórica y la rica complejidad de los conflictos. Todo vive con una fuerza que te lleva a pensar que conoces a los personajes”.
Desde la perspectiva que presenta Simonetti, La soberbia juventud, es una obra y como ya se mencionó anteriormente, más íntima que predispone al lector a disfrutarla de una manera distinta. Tras cuatro años de ausencia, luego de la publicación de La barrera del pudor en 2009, el autor hace  su regreso con una madurez característica que sorprende. El apoyo y defensa que lo caracteriza respecto a los derechos de la comunidad homosexual dan como resultado  la publicación de una obra en que, mediante la escritura, su herramienta de trabajo, transmite en esta novela una realidad asociada  a la identidad sexual.
Cuando se le pregunta, en una entrevista realizada por Sergio Esteban Vélez al autor en 2008, ¿Qué se siente ver el triunfo que ha alcanzado? Este responde “Una sensación de seguridad, de sentir que uno está esgrimiendo un arma que es capaz de manejar.  Salido a los 35 años de un mundo de números, yo no sabía cuál era la potencia de mi verbo y ahora como que confío más en él.  Eso también me da más tranquilidad.  Antes, tenía épocas más largas de bloqueo, porque era tremendamente autocrítico.  Ahora, tiendo a confiar un poco más en mí.  Por otro lado, “Madre que estás en los Cielos” me dio la seguridad de que puedo terminar una novela, de que el aliento que uno toma para sumergirse en ese mundo me alcanza hasta el momento en que vuelvo a salir a la superficie.”

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